En Canteras, barrio que ha tomado el nombre de ellas, se halla una explotación de piedra arenisca conocida como «tabaire» por los cartageneros. Los primeros testimonios de utilización de sus materiales en las construcciones locales se remontan a época púnica cuando con ellos se construyó la muralla de la ciudad. Fueron intensamente utilizadas durante la época romana, así como en los siglos XVIII y XIX, quedando abandonadas a principios del siglo XX.
Siguiendo hacia el oeste, aunque todavía en las cercanías de Cartagena, se encuentra el Parque Natural de la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y Roldán, una formación montañosa que tiene una altura máxima de 551 metros y presenta una rica variedad en cuanto a vegetación y fauna se refiere, pudiendo contemplarse, entre otros, ejemplares de lentiscos, pinos y jaras, así como de águilas reales, zorros, jabalíes y ginetas.
Emplazada a 11 km. de la ciudad la Playa del Portús, situada entre acantilados y al pie de la Sierra de la Muela, cuenta entre sus instalaciones con el único camping naturista de la región, ubicado en la denominada Playa de la Morena.
La próxima zona de Cabo Tiñoso es la que ofrece un aspecto más salvaje y solitario de toda la costa de Cartagena. A ella se puede acceder a pie a través de las ramblas, la principal la de Bolete que discurren por el lugar. En el cabo existen una batería de costa y un potente faro automático (con un alcance de 24 millas. En la actualidad, y debido a la riqueza biológica de los fondos marinos cercanos donde existe una población de delfín mular se ha propuesto la creación de una Reserva Marina.
En la punta del Cabo Tiñoso, y a una altura de 250 metros, se encuentra situada la Batería de Castillitos, a la que se puede llegar a través de la carretera de Cartagena a Isla Plana, desviándose en el cruce que conduce hacia el Campillo de Adentro. Su construcción tuvo lugar en 1929, dentro de un Plan de Defensa de Bases Navales de Primo de Rivera. Su arquitectura imita construcciones medievales. Actualmente está fuera de servicio y en ella se conservan dos cañones Vickers de colosales dimensiones.
La playa de La Azohía conserva, junto a una bien dotada infraestructura turística, el caserío marinero tradicional. Allí se sigue utilizando, entre los meses de marzo y julio, la almadraba, un arte de pesca de origen moruno, con el que se capturan especies tales como el atún, el bonito, la melba y la lecha. Uno de sus puntos de mayor interés es la denominada Torre de Santa Elena. De planta hexagonal y con dos cuerpos, su construcción se remonta, al menos, a los años finales del siglo XVI, bajo el reinado de Felipe II, con la finalidad de dar resguardo a los pescadores de La Azohía y servir de atalaya que sirviera para prevenir de la presencia de piratas en sus costas.
Entre La Azohía y la vecina localidad de Mazarrón se halla Isla Plana, otro pueblo dedicado al turismo estival. Presenta esta zona de playa, como principal característica, el ser un lugar de acantilados bajos, con una isla, la que da nombre al lugar, y un tómbolo, denominado «El Mojón», que separa los términos municipales de Cartagena y Mazarrón. En Isla Plana existen unos antiguos baños termales de gran interés histórico, al estar documentada la utilización de las aguas del manantial desde principios del siglo XVIII, cuando se descubrieron sus propiedades curativas, aunque sus orígenes parecen ser anteriores, al estar relacionados con el colindante yacimiento arqueológico de «Los Tinteros», un enclave industrial de explotación de mineral de los yacimientos próximos cuya cronología va del siglo I a.C. al siglo II d.C.