Cartagena tiene en su Semana Santa un exponente característico y singular. Fiesta local, por antonomasia, se vive con toda plenitud. Es la semana más larga del año. Son diez días: del Viernes de Dolores (anterior al Domingo de Ramos) al Domingo de Resurrección, de revulsivo populista en los que Cartagena se torna igualmente festiva.
La luz, la flor y el orden de sus desfiles son los rasgos más genuinos y característicos. Declarada de Interés Turístico Internacional en el año 2005 atesora junto a la monumentalidad de sus tronos la riqueza de los vestuarios de sus penitentes y de sus bordados, su notable imaginería, el colorismo particular de sus tercios de "judíos" y granaderos, la impronta castrense de la participación militar en sus cortejos, el desenfado de sus numerosísimos niños nazarenos, la celebración de actos como el "Lavatorio de Pilatos" o "El Encuentro", las salidas espectaculares de San Pedro del Arsenal Militar o del Nazareno de la Lonja de pescados, o las recogidas populísimas de los tronos de la Virgen al finalizar cada una de las procesiones. La componen cuatro Cofradías: