Su Arquitecttura es la típica de las construcciones militares del S. XVIII, tan ampliamente represenada en la ciudad.
El edificio quedó casi destruido tras la voladura sufrida al final de la insurrección cantonal, en 1874 y no fue reconstruido hasta principios del siglo XX. Las fachadas laterales conservan mejor el aspecto primitivo del edificio. Actualmente es sede del Museo Histórico Militar y el Archivo Municipal.
El Museo muestra a través de planos, maquetas y documentos la historia de este arma y su vinculación con la ciudad desde 1508